Con la llegada del verano aumentan los desplazamientos por carretera, las altas temperaturas y el uso intensivo de sistemas como el aire acondicionado. Un escenario que incrementa la exigencia mecánica de los vehículos y convierte esta época del año en una de las de mayor incidencia de averías.

Para empresas con flotas, compañías de renting o profesionales que dependen del vehículo para su actividad diaria, una avería no supone únicamente un coste de reparación: también implica inmovilización, pérdida de productividad y alteraciones en la operativa.

Por ello, el mantenimiento preventivo cobra un papel fundamental para minimizar incidencias y garantizar la disponibilidad de los vehículos durante los meses de mayor actividad.

¿Por qué aumentan las averías en verano?

El calor extremo afecta directamente al funcionamiento de numerosos componentes del vehículo. A ello se suman otros factores habituales durante esta época:

  • Viajes de mayor duración y kilómetros recorridos.
  • Incremento de la carga del vehículo (equipaje, pasajeros o mercancía).
  • Uso continuado del sistema de climatización.
  • Mayor temperatura del asfalto.
  • Revisiones aplazadas antes de las vacaciones.

Todos estos elementos aceleran el desgaste de determinados componentes y aumentan la probabilidad de sufrir una incidencia mecánica.

Las averías más frecuentes durante el verano

Sobrecalentamiento del motor

Es una de las incidencias más habituales cuando el sistema de refrigeración no trabaja correctamente.

Las causas suelen estar relacionadas con:

  • Nivel insuficiente de refrigerante.
  • Radiador obstruido.
  • Termostato defectuoso.
  • Avería del electroventilador.
  • Manguitos deteriorados.

Cómo prevenirlo

  • Revisar periódicamente el nivel del refrigerante.
  • Sustituir el líquido según las recomendaciones del fabricante.
  • Inspeccionar manguitos y conexiones.
  • Comprobar que el ventilador funciona correctamente.

Problemas con el aire acondicionado

Durante el verano el sistema de climatización trabaja prácticamente de forma continua.

Con el paso del tiempo pueden aparecer:

  • Pérdidas de gas refrigerante.
  • Desgaste del compresor.
  • Obstrucción del filtro antipolen.
  • Disminución del rendimiento del sistema.

Cómo prevenirlo

Una revisión antes del verano permite detectar fugas, comprobar presiones y sustituir los filtros necesarios antes de que aparezcan averías de mayor coste.

Batería

Aunque muchas personas asocian las baterías al invierno, las altas temperaturas también reducen considerablemente su vida útil.

El calor acelera los procesos químicos internos y favorece la evaporación del electrolito.

Cómo prevenirlo

  • Revisar periódicamente su estado de carga.
  • Sustituirla cuando alcance el final de su vida útil.
  • Comprobar bornes y conexiones.

Neumáticos

El aumento de la temperatura del asfalto incrementa la presión interior del neumático y acelera su desgaste.

Circular con presiones incorrectas puede provocar:

  • Desgaste irregular.
  • Menor adherencia.
  • Incremento de la distancia de frenado.
  • Riesgo de reventón.

Cómo prevenirlo

  • Comprobar la presión siempre en frío.
  • Revisar el dibujo del neumático.
  • Verificar posibles deformaciones o grietas.

Sistema de frenos

Las altas temperaturas también afectan al rendimiento del sistema de frenado, especialmente en trayectos largos o puertos de montaña.

Un líquido de frenos deteriorado pierde eficacia cuando alcanza temperaturas elevadas.

Cómo prevenirlo

  • Revisar pastillas y discos.
  • Sustituir el líquido de frenos siguiendo los intervalos establecidos.
  • Evitar frenadas prolongadas cuando sea posible.

Averías eléctricas

Cada vez utilizamos más dispositivos conectados al vehículo:

  • Navegadores.
  • Cargadores.
  • Neveras portátiles.
  • Equipos auxiliares.

Todo ello incrementa la carga sobre el sistema eléctrico.

Cómo prevenirlo

  • Revisar alternador y sistema de carga.
  • Evitar sobrecargas innecesarias.
  • Comprobar el estado de fusibles y conexiones.

El mantenimiento preventivo reduce incidencias y costes

Muchas de las averías estivales pueden evitarse mediante un mantenimiento planificado.

Además de mejorar la seguridad, una revisión preventiva permite:

  • Reducir averías inesperadas.
  • Evitar inmovilizaciones del vehículo.
  • Disminuir costes de reparación.
  • Prolongar la vida útil de los componentes.
  • Mantener una mayor disponibilidad operativa de la flota.

En vehículos de empresa o renting, este tipo de actuaciones resultan especialmente importantes, ya que cualquier parada repercute directamente sobre la actividad de la compañía.

La importancia de una red especializada

En dsi.mobility trabajamos con una red nacional de Centros de Movilidad especializados en mantenimiento y reparación multimarca, dando servicio a compañías, gestores de flotas y operadores de movilidad.

Nuestros talleres realizan revisiones preventivas, mantenimiento programado y reparaciones siguiendo los estándares de calidad establecidos por la red, contribuyendo a reducir tiempos de inmovilización y mejorar la eficiencia operativa de los vehículos.

Especialmente durante el verano, una revisión preventiva puede marcar la diferencia entre disfrutar del viaje o sufrir una avería en carretera.

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