Aunque su papel es fundamental para la seguridad en carretera, las escobillas limpiaparabrisas siguen siendo uno de los componentes del vehículo más olvidados por los conductores. Están justo frente a nuestros ojos, pero rara vez se les presta atención… hasta que fallan.

En condiciones de lluvia, nieve o niebla, unas escobillas en mal estado pueden comprometer gravemente la visibilidad del conductor. Por eso, es clave que los talleres realicen una revisión preventiva y sepan detectar a tiempo los síntomas de desgaste, asesorando correctamente al cliente final.

¿Por qué es importante revisar las escobillas?

La mayoría de conductores solo decide sustituir las escobillas cuando ya no limpian correctamente o empiezan a hacer ruido. Sin embargo, esperar hasta ese punto puede suponer un riesgo elevado: si la visibilidad se reduce justo en una situación de emergencia, las consecuencias pueden ser graves.

Al contrario, unas escobillas en buen estado aportan confort y seguridad: eliminan eficazmente el agua y la suciedad, evitan ruidos molestos, y permiten al conductor centrarse en la conducción sin distracciones.

Desde dsi.mobility, compartimos los principales síntomas que indican cuándo una escobilla debe ser sustituida. Estos puntos han sido recogidos por expertos del sector y son clave para el trabajo diario en taller:


1. El cristal se empaña o queda con residuos tras el uso

Cuando la goma de la escobilla se endurece, ya no arrastra correctamente el agua. Esto puede deberse a la exposición solar, los cambios bruscos de temperatura o el paso del tiempo. El resultado: residuos, empañamiento o manchas en el cristal tras el barrido. Es uno de los signos más comunes y evidentes.


2. Zonas del parabrisas quedan sin limpiar

Si observas que hay áreas del cristal que permanecen mojadas o con suciedad después de varias pasadas, es probable que la escobilla esté deformada o desgastada. En este caso, el contacto con la luna es irregular y pierde eficacia.


3. Grietas o hendiduras visibles en la goma

Los cambios térmicos, la nieve o la contaminación pueden provocar microfisuras en la superficie del caucho. Aunque a simple vista pueden pasar desapercibidas, afectan directamente a la capacidad de barrido. Un taller puede detectar este daño con una simple inspección visual.


4. Vibraciones, saltos o ruidos al limpiar

Si al activar el limpiaparabrisas notas que la escobilla se desplaza a tirones, vibra o genera ruido, significa que no está ejerciendo la presión adecuada sobre el cristal. Esto suele deberse a una pérdida de elasticidad o al desgaste del brazo de soporte.


Revisión periódica: una oportunidad para el taller

Como especialistas en mantenimiento y posventa, desde dsi.mobility recomendamos revisar el estado de las escobillas varias veces al año, especialmente antes de los meses más lluviosos. Se trata de un cambio económico, rápido y que puede ofrecerse como servicio complementario durante una revisión rutinaria.

Además, realizar esta revisión en taller permite detectar otros aspectos clave: el estado del motor del limpiaparabrisas, la presión del brazo, o incluso el correcto funcionamiento del sistema de pulverización.

En dsi.mobility, reforzamos día a día el compromiso con la seguridad vial, la eficiencia en taller y la mejor experiencia para cada conductor.

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