La electrificación del parque automovilístico avanza a un ritmo sostenido en Europa, especialmente en el ámbito corporativo. Según un estudio de DKV Mobility, el 56 % de las empresas europeas prevé aumentar la incorporación de vehículos eléctricos en sus flotas en los próximos dos años, lo que confirma una tendencia estructural que ya está impactando en toda la cadena de valor del sector de la automoción.

Este proceso de transformación no solo afecta a fabricantes o compañías de movilidad, sino que tiene una incidencia directa en la posventa y, en particular, en los talleres. La incorporación progresiva de vehículos electrificados introduce nuevas exigencias técnicas, operativas y normativas que obligan a adaptar tanto las instalaciones como la cualificación de los profesionales.

En este contexto, las certificaciones y acreditaciones adquieren un papel central. La intervención sobre vehículos eléctricos e híbridos requiere formación específica en sistemas de alto voltaje, que incluye el conocimiento de protocolos de seguridad, manipulación de baterías y procedimientos de desconexión. Estas competencias deben integrarse dentro de los planes de prevención de riesgos laborales, dada la naturaleza de los sistemas eléctricos con los que se trabaja.

Además, la cualificación profesional en electromecánica y sistemas electrónicos cobra mayor relevancia, siendo habitual la necesidad de complementar la formación reglada con capacitación específica proporcionada por fabricantes o entidades especializadas. A ello se suma el cumplimiento de la normativa medioambiental, especialmente en lo relativo a la gestión de residuos, baterías y componentes electrónicos.

La adaptación del taller no se limita a la formación. También implica la incorporación de herramientas de diagnóstico específicas, equipamiento adecuado para trabajar con sistemas de alto voltaje y la adecuación de los espacios de trabajo a los nuevos estándares de seguridad.

Desde dsi.mobility, como gestor integral de flotas y red de Centros de Movilidad del grupo, señalamos que este proceso de electrificación debe abordarse desde una perspectiva global, en la que la formación, la certificación y la capacidad operativa del taller son elementos clave para garantizar un servicio eficiente y seguro.

El avance del vehículo eléctrico, impulsado por la optimización del coste total de propiedad, la reducción de costes operativos y el cumplimiento de objetivos de sostenibilidad, plantea así un escenario en el que la especialización técnica de los talleres se convierte en un factor diferencial. Aquellos que logren adaptarse a este nuevo entorno estarán en mejor posición para responder a las necesidades de las flotas corporativas y participar en el crecimiento de la movilidad electrificada.

Puedes consultar el estudio completo de DKV Mobility aquí.

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