Las fuertes lluvias, tormentas y riadas no solo suponen un riesgo para la seguridad en carretera, sino que pueden ocasionar averías de gran alcance en los vehículos. Aunque a simple vista el daño pueda parecer superficial, las consecuencias mecánicas, electrónicas y estructurales de un coche inundado pueden ser severas y costosas.
En dsi.mobility lo sabemos bien: tras cada episodio de lluvias intensas, aumenta la llegada de vehículos a nuestra red de Centros de Movilidad con incidencias graves provocadas por el agua. Por ello, es importante conocer qué componentes son los más vulnerables y cómo proceder.
Componentes más afectados por una riada
1. Motor y sistema de admisión
Cuando un vehículo queda parcialmente o totalmente sumergido, existe un riesgo muy elevado de aspiración de agua por el sistema de admisión, lo que puede generar un golpe de biela (daño interno severo). Si el motor ha llegado a funcionar con agua en su interior, el coste de reparación puede ser tan elevado que el vehículo se declare siniestro total.
2. Centralitas electrónicas y cableado
Los sistemas electrónicos modernos controlan casi todo en el vehículo: desde el arranque hasta la gestión del motor, ABS o sensores de seguridad. En contacto con el agua —y especialmente con barro o suciedad— las centralitas pueden fallar irreversiblemente. Además, la humedad persistente en conectores y cableado puede generar fallos eléctricos intermitentes muy difíciles de diagnosticar.
3. Sistema de frenos
El agua puede deteriorar discos, pastillas, latiguillos y bombas de freno. En algunos casos, si se ha filtrado en el sistema hidráulico, es necesario purgar o incluso sustituir componentes completos. También puede verse comprometido el sistema de freno de mano electrónico o sensores como el ESP.
4. Escape y catalizador
El agua puede entrar en el sistema de escape y provocar daños internos en el catalizador o silenciosos, además de acelerar la corrosión. En vehículos con sistemas AdBlue o FAP, las consecuencias pueden ser mayores, afectando a la eficiencia de filtrado o incluso anulando la regeneración.
5. Interior y sistemas de confort
Asientos, alfombrillas, tapicerías, y sobre todo los módulos electrónicos bajo los asientos (airbags, sensores de presión, etc.) pueden quedar inutilizados. Además, el agua estancada en el interior genera humedad y malos olores persistentes difíciles de eliminar sin una limpieza profesional integral.
Diagnóstico y gestión tras una riada
En caso de que un vehículo haya estado expuesto a una inundación, es esencial no ponerlo en marcha y trasladarlo a un taller especializado mediante grúa. La evaluación inicial debe incluir:
- Inspección visual del nivel alcanzado por el agua
- Comprobación de líquidos (aceite, refrigerante, combustible)
- Revisión del sistema eléctrico
- Desmontaje parcial de interiores para valorar daños ocultos
En dsi.mobility, nuestros Centros de Movilidad están preparados para realizar diagnósticos avanzados y reparaciones especializadas, además de colaborar con compañías de seguros y flotas para una gestión integral del siniestro.
Encuentra el tuyo más cercano aquí.