En España, la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) sigue siendo un punto crítico para una parte importante del parque automovilístico. El año pasado, alrededor del 18% de los turismos no superó la ITV a la primera, y casi un 33% de los vehículos ni siquiera acudió a la inspección cuando le correspondía. A esto se suma un factor estructural: la edad media del parque móvil español supera ya los 14,5 años, lo que incrementa de forma directa la probabilidad de defectos graves.

En este contexto, los vehículos de renting parten con una ventaja clara frente al coche medio en propiedad, tanto en estado mecánico como en resultados en la ITV. La primera razón es evidente: son mucho más jóvenes. La edad media de un coche de renting ronda los dos años, y además se renuevan con frecuencia, normalmente cada cuatro años. Esta diferencia es clave, porque el envejecimiento afecta directamente a los principales motivos de rechazo en la ITV: frenos, neumáticos, suspensiones, alumbrado, emisiones o holguras. Pero esto no significa que las tecnologías y componentes de los vehículos de renting no sufran desgaste puesto que normalmente se hace un uso intensivo de ellos que se concreta en un kilometraje medio mayor que el del resto del parque.

La segunda razón es el mantenimiento preventivo. El renting no funciona a base de reparaciones reactivas, sino de planificación. Las revisiones periódicas, el control de elementos de desgaste y la corrección anticipada de anomalías, como bien saben nuestros compañeros de la red de centros de movilidad dsi.mobility,  forman parte del modelo, porque a la compañía de renting le interesa controlar costes y conservar el valor del vehículo. Esto reduce la acumulación de defectos, algo muy habitual en coches particulares donde el mantenimiento se retrasa por ahorro o por falta de tiempo.

Los datos de inspecciones lo reflejan bien: cuando un turismo suspende la ITV, suele hacerlo con más de dos defectos graves de media, lo que indica que los problemas no aparecen de forma aislada, sino por degradación progresiva. El renting, al intervenir antes, limita ese efecto “bola de nieve”.

Otro factor relevante es la puntualidad en la ITV. Los estudios muestran que cuanto más se retrasa una inspección, mayor es el porcentaje de rechazo. En flotas y renting, la gestión suele ser sistemática y en plazo, lo que reduce el riesgo de llegar a la ITV con fallos evidentes o agravados por el uso continuado.

Es cierto que los coches de renting pueden acumular más kilómetros en menos tiempo, pero ese desgaste está controlado y presupuestado. En la práctica, un coche joven, bien mantenido y revisado regularmente tiene más probabilidades de superar la ITV sin sobresaltos que un vehículo antiguo con mantenimiento irregular.

En resumen, sin garantizar aprobados automáticos, el renting genera vehículos más jóvenes, que están mejor mantenidos y más controlados por profesionales como los de dsi.mobility, tres factores que explican por qué suelen afrontar la ITV en mejores condiciones mecánicas y con menos dificultades.

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